Argentina jugará la final de la Copa del Mundo

El conjunto dirigido por Diego Giustozzi hace historia y jugará por primera vez en su historia la final de la Copa del Mundo que se desarrolla en Colombia, en la cual se medirá ante una dura selección rusa, plantilla que avanzó a la definición de la competencia tras eliminar a Irán en semifinales.

Dos equipos fuertes, de jerarquía en la actual edición del certamen más importante del deporte, pero con una diferencia que se reflejó en cada instante dentro de la cancha. Por un lado, los conducidos por Jorge Braz realizaron su juego entorno a una figura incuestionable que lo fue Ricardinho, apoyándose continuamente en el potente pívot de Fernando Cardinal; y en cambio, los albiceleste, fueron en todo momento un equipo unido y fuerte, que enfrentó cada obstáculo o dificultad en conjunto, con cada una de sus piezas conectadas para darle forma y contundencia a una idea clara que la inculcó un entrenador que está en el comienzo de su carrera como técnico, pero prematuramente se ganó el reconocimiento de cada seguir del Fútbol Sala, gracias a su dedicación, y sin dudas, a los frutos que tuvo su trabajo en este corto pero ganador período.

Un primer tiempo que mostró el potencial de Argentina. Generación de jugadas, situaciones de gol, definiciones que lograron colmar las expectativas planteadas y sacaron una diferencia inesperada en un enfrentamiento sumamente sumergido en ciertas polémicas que le dieron un atractivo especial, sobre todo por los nombres de relevancia que aparecieron por ambos bandos.

Apertura del marcador que se dio por intermedio de Cristian Borruto, ese número 9 que tanto resultado le ha dado a la selección argentina, y que no defraudó a los pocos minutos de la primera parte, quien anotó un excelente tanto para encaminar un triunfo parcial cómodo, inesperado y que rompió todo esquema planificado por la plantilla lusa, a pesar de la igualdad que Ré puso inmediatamente, ya que una ráfaga de asedio albiceleste, terminó con algún intento europeo por querer batir, nuevamente, la valla defendida por Nicolás Sarmiento.

Damián Stazzone, Alamiro Vaporaki y Alan Brandi, fueron los protagonistas de un 4-1 con el cual se fueron al descanso. Jugadores que se brindaron al máximo, pero el hincapié se hará en el hombre de San Lorenzo, ese defensa sólido, seguro, con errores que logran desaparecer en cada ofensiva rival y una confianza que se transmite a cada compañero, situación que se hace notar desde afuera en cada compromiso de importancia.

Complemento que no tuvo modificación alguna, a pesar de la apuesta portugués de enviar a la cancha arquero-jugador, opción que fue controlada de excelente manera por los de Giustozzi, quienes marcador el 5-1 en los pies de Leandro Cuzzolino. Marcador que se acortó con la anotación de Tiago Brito, pero para nada complicó el pasaje de Argentina a la final. Contundencia, firmeza y entendimiento a la perfección de lo que estaban jugando. Una plantilla sudamericana que no cambió su estructura histórica de juego, la cual mantiene su potencial defensivo, y su continua búsqueda del balón, sin dejar perder la concentración y la conexión con el resto del equipo.

Merecimiento en absoluto por lo hecho en Argentina, no solamente en el Mundial, sino en lo que previamente viene haciendo. Un trabajo que se reconoce a cada integrante del cuerpo técnico y jugador, pero el camino se volvió a alinear con la llegada de Diego Giustozzi, ese hombre que supo qué arreglar y a donde apuntar para dejar en lo más alto a su pasión por el deporte y el amor a su selección.

Detalles del encuentro:

Argentina 5 – 2 Portugal (en Cali)

Goles: Cristian Borruto, Damián Stazzone, Alamiro Vaporaki, Leandro Cuzzolino y Alan Brandi (A); Ré y Tiago Brito (P)

Desde Colombia, por Guillermo Graña // Twitter: @Guille263